Entre mis manos

El sol comenzaba a declinar entre las montañas en aquella tarde del mes de junio, acariciada por un viento perezoso y fresco. Sentados sobre el muro del mirador ambos contemplaron en silencio hasta que Martín dijo:

– Esa sensación, ¿la conoces? La de tener a tu hijo en brazos, ese pequeño ser vivo que descubre el mundo en cada movimiento, en cada mirada. La indescriptible sensación de sentir su piel sobre tu rostro, de escucharle balbucear, de observar cómo mueve sus pequeños brazos. No sé si lo has sentido alguna vez, no sé si puede haber algo comparable a la mirada feliz de ese niño, de mecerlo mientras le cantas, de disfrutar de su primera sonrisa.

"La sombra de los (...) es alargada." Mannfred Salmon

“La sombra de los (…) es alargada.” Mannfred Salmon

Simón pensó, recordó, arqueó una ceja y respondió:

– Yo una vez sostuve un jamón entre mis manos.

Luego el sol desapareció y la tarde se volvió más animada con el alboroto de algunos niños.

– No creo que sea lo mismo – dijo finalmente Martín.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s