Salón del cómic. 2016

Sucedió que en el mes de mayo de 2016 las aventuras de Mannfred Salmon llevaron a éste a volver a Barcelona para asistir al Salón del Cómic… y se trataría, efectivamente, de una gran aventura.

¿Emoción? ¿Humor? ¿Amor? Claro, todo eso y mucho más en un breve repaso a este periplo barcelonés:

  • Un buen viaje. Una constante en los Salones es que se trata de un viaje en familia, donde cada kilómetro recorrido, cada parada para comer/tomar un café/ir al aseo resulta un acontecimiento emocionante, una escala que nos acerca cada más al destino soñado. En familia fuimos, en familia volvimos, en familia hicimos cola para sacar entradas y acreditaciones… si no fuera por esos momentos en los que mi hijo, disfrazado de Spiderman, atraía la atención del público del Salón no sé qué haríamos.
  • Dame, dame fanzines. Para mí es imprescindible la visita a la zona de fanzines y autoediciones, ese lugar a menudo maltratado en la ubicación de los stands pero al que merece la pena acercarse para conocer diversas propuestas, unas muy nuevas y otras ya afianzadas. Aunque daré buena cuenta de ellas en una próxima entrada, allí estaban Ulises Lafuente, Sara H. Randt, Killer Ink Company, Rantifuso…
  • Esa gente que siempre ves en el mismo sitio. Me refiero a que uno no “hace mucho mundo” cuando se dedica a los cómics, así que la única oportunidad de ver a colegas es ir al Salón del cómic. Por supuesto, pudimos ver a muchos de ellos: Paco Zarco, David Braña, Rose Triguero, Damián Campanario o Santipérez Domínguez, compañeros de la revista Cthulhu. Narcís Martos, mallorquín de pro. Juan Cubo Román, coordinador de Fanzipote. Guillermo, editor de Grafito; Ricardo, de Dibbuks o Lorenzo, de Diábolo. Si olvido a alguien, que me haga llegar un telegrama o un whatsapp, lo que prefiera.
  • Firmas,muchas firmas. El viernes 6, de mañana, Paco Zarco y yo estuvimos firmando Cthulhus en el stand de Diábolo. Y nos dimos una buena sesión porque cuando vinimos a darnos cuenta ya se nos había pasado la hora y apenas habíamos tenido un respiro. Varias personas vinieron con sus Cthulhus a que les hiciéramos una dedicatoria. También varios chavales de institutos a quienes sus profes habían mandado como tarea conseguir una firma se pasaron por el stand. Queridos estudiantes: no, vuestros profes no son unos pesados. Son unos máquinas y ojalá os lleven a tres mil salones más.
    Por otra parte, no todas las firmas salieron de mi mano. Me traigo unos cuantos fanzines dedicados, un Cthulhu Ray Bradbury dedicado por Damián y Rose, y Los mundos de Valken con dibujillo de Nacho Fernández (¿alguna vez leíste Dragon Fall? Pues el mismo pero en otro rollo).
  • Encuentros con editores. Terminamos con las mejores noticias… ¡al fin, después de varios intentos, iba a tener entrevista con editores! Este año llevaba nuevo proyecto – en Facebook ya habíais ido viendo alguna cosita – junto a Juanito Medina: Ogly, la historia de una princesa fea que conoce a un mago y a un sapo encantado, y acaban metidos en una misión secreta junto a un puñado de feroces cazarrecompensas. Fueron Babylon* y Glènat los que quisieron comentar sus impresiones sobre el proyecto. Muchos buenos comentarios sobre la historia, el arte, los personajes… y una sugerencia por parte de Olivier Galli, de Glénat, para mejorar la composición de las páginas. Un encuentro muy positivo y del cual salí reforzado. ¡Seguimos adelante!
    También tuve la oportunidad de hacer de traductor para Puste en su entrevista con IDW, ¡mucha suerte con ello!

    * Por si alguien pregunta, estoy al tanto de los jaleos que ha habido en el seno de Babylon y de lo sucedido con varios autores.

En resumen, un Salón bien aprovechado y con numerosos y agradables encuentros, así como numerosos cómics que me están haciendo la vida más fácil en el trabajo.

Claro, así SÍ. ¡Hasta el año que viene!

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